Una cuenta bancaria es útil y conveniente para administrar y recibir el dinero, mantenerlo en lugar seguro, ganar intereses y pagar las cuentas.

Existen cuatro grandes clases de cuenta:


También existe la cuenta corriente especial para persona jurídica.

Al abrir una caja de ahorros, el cliente entrega a la entidad cierta cantidad de dinero, y la entidad queda obligada a devolverlo, junto con los intereses pactados, cuando el cliente las solicite. La cuenta básica es más accesible que la caja de ahorros, y favorece la bancarización de quienes no tienen acceso a otros servicios financieros. Su característica principal es que cuesta menos que una caja de ahorros. Puede ver más detalles haciendo click aquí.

La cuenta corriente es similar pero se distingue por el uso de cheques, salvo que esté abierta a nombre de personas jurídicas, en cuyo caso esto es opcional. Además, el titular de la cuenta corriente puede disponer de más dinero que el que tiene en su saldo, efectuando giros en descubierto, con un límite acordado previamente con la entidad. Esto no está permitido en el caso de la caja de ahorros. Puede ver más detalles de la cuenta corriente haciendo click aquí.

El depósito a plazo fijo, como su nombre lo indica, es la entrega de dinero a la entidad, que se obliga a devolverlo junto con un interés acordado en una fecha también convenida. Este depósito puede ser renovado, y no puede ser retirado antes de que venza el plazo fijado.

El Banco Central tiene un Régimen de Transparencia por el cual se brindan elementos para comparar los tipos de cuenta ofrecidos por los bancos, además de otros productos bancarios.

Puede acceder a ese servicio haciendo click

El saldo de cuenta y los últimos movimientos registrados pueden ser consultados a través de un cajero automático y de internet, con la clave correspondiente.

Pueden ser titulares de una cuenta básica o una caja de ahorros  sólo las personas físicas hábiles para contratar o para disponer libremente del producido de su trabajo lícito.

Las cajas de ahorros pueden ser abiertas en bancos comerciales, compañías financieras, cajas de crédito y sociedades de ahorro y préstamo para la vivienda.

La apertura de la cuenta se plasma en un documento en el que se especifica la entidad, sucursal, el número de cuenta, los datos de identidad del titular y su domicilio.

Para abrir una cuenta es necesario presentar un documento de identidad (DNI, Libreta de Enrolamiento o Libreta Cívica), o el pasaporte en caso de ser extranjero sin DNI.

Además, son necesarios los siguientes datos del titular:

1. Nombres y apellidos completos.
2. Lugar y fecha de nacimiento.
3. Domicilio.
4. Profesión, oficio, industria, comercio, etcétera.
5. Estado civil.

Antes de abrir una cuenta es recomendable leer atentamente las condiciones de apertura, funcionamiento y cierre propuestas por la entidad financiera, no firmar ningún documento si antes no esclareció todas sus dudas, y solicitar copia de todos los documentos que firma. Tómese todo el tiempo que sea necesario para evitar posibles inconvenientes o disgustos.

El contrato de apertura de la cuenta debe contener -entre otros requisitos- el detalle de las comisiones y gastos, cualquiera sea su concepto, con mención de importes, porcentajes, etc., por los servicios a prestar por la entidad, vinculados al funcionamiento de las cuentas, así como las fechas y/o periodicidad de esos débitos.

Los depósitos en caja de ahorros, o a plazo fijo, o en cuentas corrientes especiales para personas jurídicas pueden efectuarse en pesos, en dólares estadounidenses o -si existiera autorización del Banco Central- en otras monedas extranjeras. La cuenta corriente bancaria opera únicamente en pesos.



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