Los billetes y las monedas que circulan en nuestra vida cotidiana son el instrumento para comprar y vender bienes y servicios en la economía, y como tal son parte importante del patrimonio nacional. Por ende, hay que cuidarlos y mantenerlos en buen estado. Con el tiempo sufren un desgaste natural, pero ese proceso puede ser postergado lo máximo posible.

Un billete deteriorado es el que se encuentra roto, perforado, borrado, manchado, descolorido, sucio, quemado o cercenado involuntariamente. Para ser aceptado, su superficie debe abarcar, por lo menos, al sesenta por ciento del billete completo.

Si el billete presentado está dividido o fragmentado, puede ser canjeado en un banco siempre que las partes presentadas pertenezcan con toda evidencia al mismo ejemplar y la superficie total alcance, por lo menos, al sesenta por ciento de la del billete completo. El Banco Central ha detectado que en algunos casos, las partes del billete no pertenecen al mismo ejemplar y, lo que es peor, a veces una de ellas es falsa.

Si usted tiene un billete deteriorado y desea cambiarlo, puede ir directamente a una sucursal del Banco Nación en todo el país o al Banco Central (Reconquista 266), donde a cambio del ejemplar recibirá un billete en buenas condiciones. Si se encuentra en el interior del país, puede ir a alguna sucursal del Banco Nación u otro banco provincial. Los bancos privados también pueden canjear los billetes, pero no están obligados.

Para efectuar el canje, usted no deberá llenar ningún formulario, excepto si el banco tiene dudas sobre la legitimidad del billete, en cuyo caso el cajero confeccionará un Acta de Retención y le entregará el original a usted. La copia de este documento irá con el billete al área correspondiente del Banco Central que despejará la duda. Si el billete resulta ser bueno, usted recibirá en su domicilio una carta del Banco Central informándoselo, y podrá pasar a buscar el dinero por la entidad.

El Banco Central puede negarse a canjear los billetes que debido a su estado o por la forma en que han sido divididos, cercenados, mutilados o alterados, inducen a deducir que su inutilización o deterioro ha sido voluntario. En este caso, el interesado debe demostrar que esto no es así, mediante gestión ante la entidad interviniente.

En el caso de los billetes que tienen menos del 60 por ciento de su superficie, el Banco Central puede canjearlos, si los fragmentos presentados y la prueba que se acompaña justifican plena y fehacientemente, a su juicio, el carácter accidental del hecho y que el resto del billete no podría ser utilizado en otra ocasión.

Existen algunos casos particulares que podemos enunciar aquí:

- Los billetes rotos y pegados con cinta adhesiva tienen plena vigencia. Sin embargo, al recibirlos hay que tener cuidado y verificar detenidamente que todas sus partes correspondan al mismo billete. En general, es mejor no aceptarlos.

- Los billetes deteriorados por el agua, como por ejemplo un ejemplar olvidado en el bolsillo de una prenda lavada, tienen plena vigencia.

- Los billetes escritos o dibujados con leyendas tienen plena vigencia.

Recomendaciones para preservar el estado de los billetes:

- Evite escribir leyendas en los billetes, esto los desgasta más rápidamente.

- Una billetera o monedero siempre es mejor resguardo para trasladar dinero. Cuando ponemos los billetes sueltos en los bolsillos o en cualquier otro lado, el roce los deteriora.

- No guarde billetes en lugares húmedos. La humedad ataca el papel aún en mayor medida que el fuego. Un ejemplo de esto es una maceta: muchas personas suelen guardar dinero en frascos y enterrarlo en ellas, pero al regar la planta, el agua traspasa la tapa y deteriora el dinero.

- No guarde sus ahorros en lugares donde pueda afectarlo el calor excesivo. Por ejemplo, hay quienes lo esconden detrás o al costado de la cocina.

- Revise bien sus bolsillos antes de lavar una prenda. Siempre puede haber dinero que se echa a perder al quedar dentro de un lavarropas.